Más de 40 millones de Italianos, que viven en diez regiones del paìs, incluyendo la provincia autónoma de Trento, regresaron el día de ayer al confinamiento ordenado por el primer ministro Mario Draghi tras un repunte de contagiados causados por las nuevas variantes.

Dichas restricciones serán más estrictas para Milán, Turín, y Nápoles.

El Ejecutivo de Draghi ha pedido este esfuerzo a los italianos esperando que sea el último. La prioridad es acelerar la vacunación con un plan presentado por el nuevo comisionario para la emergencia, el general del Francesco Figliuolo, el cual prevé vacunar el 80% de los italianos para finales de septiembre de este año.