Por: Omar Villalba

El 9 y 10 de agosto el Consejo Bolivariano de Alcaldes de Venezuela, conformados por 305 alcaldías de las 335 que hay en el país, acordaron crear un sistema de armonización tributaria.  Este nuevo sistema, donde participa el SENIAT, y que fue en cadena durante un pase presidencial, tiene como finalidad establecer un mecanismo único para el cobro de impuestos y sanciones en Petro, la criptomoneda creada por el gobierno.

La intención es ponerle fin a las distorsiones generadas por el cobro de impuestos en moneda extranjera. De acuerdo a los miembros de este consejo, en muchos sitios se estaba cobrando en dólares. Dado que no todos los ciudadanos tienen acceso a esta divisa y esta fluctúa, tanto en el mercado legal, como en el paralelo, esta forma de cobro creaba más problemas de los que solucionaba.

Esta medida evitaría también la doble tributación y que cada gobernación vaya por su lado en los cobros. Aunque, es prerrogativa de las alcaldías el determinar cómo se realizará los cobros y los mecanismos a implementar. Por lo tanto aquí se está poniendo en riesgo la autonomía que la Constitución de la republica les garantiza.

Esta idea, aparentemente innovadora, no es tan buena ya que de acuerdo al libro blanco del Petro, este tiene un precio aproximado a los 60 dólares, pero en el mercado se cotiza a un precio inferior. Lo que al final del día hace que este tampoco sea un referente confiable para la tributación.

A su vez, hay que destacar que este Consejo Bolivariano de Alcaldes de Venezuela, agrupo a aquellos alcaldes que están en sintonía con el gobierno nacional. Quienes han suscrito este acuerdo son alrededor del 91% de los todas las alcaldías que hay en el país. Quedan por fuera las 30 alcaldías en bajo el control de los alcaldes opositores.

Dado que muchas de estas alcaldías no quieren quedar por fuera, muchas autoridades municipales han solicitado información y asesoría sobre los mecanismos para cobrar en Petro, pero no se les presta atención, además que siguen recibiendo los pagos en bolívares. Y muchas no cuentan con la conectividad y los dispositivos para procesar los cobros.

Como ustedes pueden ver, si llegaron a este punto de la lectura, todo este tinglado solo es un saludo a la bandera. Uno de esos típicos inventos de los allegados y aliados al gobierno, que se realizan con la intención de demostrar que se está realizando algo por el pueblo, cuando en la realidad se está dando palazos a lo loco.

El Petro, como unidad de referencia, no tiene sentido. Afianzada en la cotización del barril de petróleo, este ha disminuido y aumentado en los últimos tiempos, pero más allá de ello no tiene un valor o característica que lo haga atractivo. Tampoco se comporta como una verdadera criptomoneda, la cual puede ser minada y con ella el precio se cotiza y se hace atractivo. El Petro es, en fin, una entelequia.

Pero, si el Petro funcionase como una criptomoneda como el bitcoin, tampoco sería idóneo como referencia, ya que las criptomonedas suelen aumentar o disminuir de acuerdo a la oferta y la demanda. Esto haría que no hubiese una tarifa estable para el cobro de impuestos.

La idea de armonizar el pago de impuestos y el mecanismo para realizar los cobros no es mala idea. En un país ideal debería haber una uniformidad que beneficiara a todos, a pesar de que seamos una federación, forma de organización que da manga ancha a los miembros para gobernarse en función a sus necesidades.

Pero, Venezuela no es un país ideal, tampoco tenemos un gobierno laxo que deje hacer y de incentivo a los gobiernos locales y regionales para que estos desarrollen todas sus capacidades y cumplan con los principios de descentralización consagrados en la carta Magna.
Para cerrar, estamos de nuevo frente a un invento del gobierno, la aplicación de la filosofía del tristemente célebre pensador —ficticio y  popular— de los 90´s Eudomar Santos: “como vaya viniendo, vamos viendo”.

Ya el gobierno nos tiene acostumbrado a estos paños calientes, que no resuelven nada y no sanan dolores. Ejemplo de estas “grandes estrategias” fueron los bonos y salarios que se dieron a los obreros en Petro. Bonos que fueron entregados, pero que se quedaron represados en el monedero  patria, sin que los trabajadores fuesen capaces de usarlos o canjearlo.

Vale la pena preguntarse entonces ¿Qué sentido tiene todo esto? A bote pronto podríamos responder que figurar. Pero, a mí me queda una gran duda, de cara al futuro, cuál será la cola que arrastrara este invento. Solo queda esperar y observar.

En especial porque hace unos se anunció la   creación de una mesa de trabajo donde se incorporarían todos los actores; pero ¿Están? No, a este invento le hace falta la presencia de las fuerza vivas de los municipios y sus habitantes. Estos mecanismos más que sumar, restan. Y lo mayores perjudicados serán los vecinos, los pequeños comercios vecinales, que a la larga se verán obligados a cerrar y dejar sin empleos a muchos trabajadores, en una época donde no conviene quedarse sin trabajo.

Vale la pena destacar que, este mecanismo de armonización pone en evidencia la hiperinflación que nos aqueja, y  que el gobierno no ha logrado resolver. Lo único que ha intentado es disociar esta situación de la dura y triste realidad.

Es por ello que, desde este espacio y con mucha humildad, sugerimos buscar otros indicador de cálculo para aplicar las fórmulas de la parte impositiva de como es el pago de la actividad económica; el derecho de frente residencial, entre otras fuentes de financiamiento de los municipios.
Existe otro camino, solo hace falta la sinceridad y voluntad política para encontrarlo.

Omar VillalbaAbogado – Ex Concejal de Baruta
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