Redactado por: Roberto E. Tovar M.

Como bien afirmaba Orlando Sabertash, “la conversación debe seguir el espíritu de la época”, y en estos tiempos de pandemia, la música, como una de las formas predilectas de la conversación, ha hecho gala de esta máxima.

El lenguaje musical, como canal privilegiado de la comunicación por su universalidad, ha permitido a miles de personas durante la más compleja circunstancia que se ha presentado en los tiempos recientes, acceder a un rayo de luz y de esperanza, a un momento de encuentro íntimo, aunque multitudinario, gracias a la diversidad de emociones que genera.

Paradójicamente, los medios transmisores del mensaje musical en esta pandemia, las redes sociales, hasta hace no mucho despertaban profundas dudas por la creciente erosión de los vínculos humanos que generaban. Sin embargo, esta dramática circunstancia que atraviesa la humanidad nos permite rescatar un principio fundamental del pensamiento filosófico. Desde la antigua Grecia, Platón, a través de Sócrates, nos revelaba que todo elemento llevaba inmerso en sí mismo su propio contrario. Tal afirmación, hoy se nos revela de manera clara y contundente mediante la conversación artística que, a través de las redes sociales, otrora generadoras de polémicas por su capacidad de aislar a los individuos en espacio superficiales y paralelos a la realidad, han logrado conectar a las personas y generar puntos de encuentro para el goce y disfrute de una sensibilidad en común, el arte.

Con el pasar de los años y el registro de la historia, el arte en general y la música en particular, ha captado la esencia de cada época, representando desde los rituales ancestrales hasta las convulsiones políticas y sociales del mundo moderno.

La música ha tenido esa capacidad imperecedera de retratar la naturaleza, la humanidad e incluso, a los elementos intangibles del universo.

Más allá de una función netamente recreativa, la música ha llevado a cabo una función social.

Ante estos tiempos de pandemia, la premisa anterior ha cobrado mayor fuerza, ya que la música ha seguido acompañando a los seres humanos. Sus embajadores, representados por orquestas, coros, agrupaciones populares e innumerables artistas y proyectos pedagógicos-musicales, han multiplicado el mensaje fraternal del arte de los sonidos para nuevamente vincular a la raza humana más allá de cualquier frontera.

En este escenario de tanta inquietud e incertidumbre el testimonio de distintos artistas se nos revela como mapa de camino para hacer frente a esta dinámica.

Frente al distanciamiento físico, no social, como bien ha destacado el maestro Pedro Eustache, a través de distintas transmisiones en vivo por Instagram, Facebook y Youtube, el arte ha vinculado vidas, llenando necesidades afectivas reales, dejando de lado esa proyección superficial que venía caracterizando a la vida social digital.

Hoy, la música y su manejo de las redes sociales nos ha recordado que es fundamental mantenernos en contacto. Sobre este particular, pudimos conversar con la Licenciada en Música Cum Laude y Magister en Interpretación, Mariaceli Navarro, quien haciendo uso de estas poderosas herramientas digitales, resaltaba desde México que “si bien hay muchos lugares a los que físicamente no llegaré, a través de las redes conectaré”. Para la ganadora de seis premios internacionales de interpretación y directora del proyecto pedagógico “Piccolegio”, estas nuevas vías de comunicación para vincular a la sociedad han revelado la capacidad de “encontrarnos en lo que estamos haciendo: arte”.

En este mismo sentido, otra destacada artista latinoamericana, Joidy Blanco, egresada del Conservatorio Nacional de Danza y Música de Lyon y Magister en Interpretación Solista e Interpretación Orquestal por la Escuela Superior de Música de Ginebra, nos enfatiza desde Madrid la importancia de “hacer que la música se exprese en las redes”. A través de conversaciones en vivo vía Instagram con usuarios en distintos continentes, la ganadora de distintos premios internacionales insiste en seguir usando estos medios para llegar cada vez a más personas a quienes una palabra o una nota les pueda alegrar el día.

Entre la labor de millones de emisarios del mensaje artístico, estas dos historias que tras sí llevan varias horas de transmisiones llenas de anécdotas, metáforas y, lo más importante, de mensajes de solidaridad y de compromiso con la sociedad, nos recuerdan esa capacidad de llevar luz en momentos de oscuridad. Ejemplos como estos nos recuerdan que la tecnología puede acercarnos o alejarnos, de nosotros depende el camino.

Como Ludwig Van Beethoven, Gaetano Donizetti, Luighi Boccherini, Dimitri Shostakovitch, Arturo Sandoval u otros miles de artistas que se plantaron frente a los desafíos políticos y sociales de su época, hoy los exponentes del arte siguen elevando las banderas del rol pedagógico de la música, amalgamando los elementos propios de la actualidad.

En esta pandemia, el arte ha demostrado cómo las redes sociales son capaces de tejer puentes que nos elevan sobre ese elemento contrario que las presentaba como alienantes y capaces de erosionar la naturaleza social del hombre.

El arte, en las redes, ha dado nuevamente el testimonio de su compromiso con la sociedad.

***Las opiniones emitidas en el presente artículo pertenecen exclusivamente a su autor***

Politólogo Magna Cum Laude y Pedagogo Musical
Investigador y consultor político. Profesor del Sistema de Orquestas venezolano. Profesor de la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la UCV.