México aplica la terapia de “plasma convaleciente” a personas infectadas con el nuevo coronavirus (COVID-19) que se encuentran en estado crítico de salud, a través de un tratamiento de suero que consiste en la transfusión directa de plasma de personas recuperadas de la infección.

En este sentido, después de una persona se recupera del COVID-19, genera anticuerpos que la protegen contra el virus SARS-CoV-2, y dichos anticuerpos podrían tener un efecto benéfico en pacientes que están activamente enfermos.

“Una vez que la persona se ha recuperado de la enfermedad tiene la posibilidad de donar una parte de su sangre en una cantidad que no le afecta y que potencialmente beneficiaría a un enfermo de COVID-19”, dijo el director de Investigación Clínica de TecSalud, Servando Cardona.

El proceso de extracción, explicó el doctor, se denomina “plasmaferesis” y se lleva a cabo en algunos hospitales del Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS), así como en el Hospital San José TecSalud de la ciudad norteña de Monterrey, en Nuevo León.