Argentina cumple este lunes 60 días en cuarentena por la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) mientras busca un delicado equilibrio entre salud y economía, coincidieron en explicar a Xinhua politólogos, economistas, científicos y comerciantes locales.

El presidente argentino, Alberto Fernández, decretó el aislamiento obligatorio el 20 de marzo y la medida fue ampliada en sucesivos anuncios hasta el 24 de mayo.

Sin clases, con fronteras cerradas y una paralización casi total de la economía por la medida, el jefe de Estado ha ratificado que prefiere tener “10 por ciento más de pobres y no 100 mil muertos por coronavirus”.

“Esa reapertura es irreversible, ya se puso en marcha en el interior del país y es impostergable, pues la situación de Argentina en lo económico es de extrema gravedad”, dijo el presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico (IPE).

La economista Paula Gosis, autora del estudio “Impacto Social y Económico de la COVID-19 y Opciones de Políticas en Argentina”, destacó que el aislamiento redujo la carga de la enfermedad sobre el sector sanitario pero profundizó la crisis iniciada en 2018.

“La adopción temprana de una cuarentena estricta estuvo bien, permitió achatar la curva de contagios, pero se subestimó el impacto en la economía”, advirtió en diálogo con Xinhua.

El nivel de actividad puede caer este año en el país hasta un 6,5 por ciento dijo en abril la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). FUENTE: Xihuant