El gobierno de Rusia rechazó categóricamente las sanciones que Estados Unidos impuso a la petrolera Rosneft y, aseguró, que estas medidas no repercutirán en la política de ese país en asuntos internacionales, incluyendo la cooperación con Venezuela, Irán, Siria o cualquier otra nación.

Para Rusia, estas medidas son costumbres de Washintong para crear un mercado internacional más favorable a sus empresas, que no resisten una competencia justa. Catalogaron las sanciones como destructivas y como un catalizador para tensar las ya deterioradas relaciones bilaterales.

Según funcionarios estadounidenses, Rosneft estaría manejando gran parte de la producción petrolera venezolana, para de esta manera evitar las sanciones que pesan sobre la estatal Petróleos de Venezuela.

La Casa Blanca anunció hoy sanciones contra la petrolera rusa, por su relación y apoyo a Nicolás Maduro a quien no reconocen como presidente de Venezuela.