El llamado “Acuerdo del siglo” nace marcado por el rechazo de los dirigentes palestinos. El presidente Donald Trump ha presentado este marte en la Casa Blanca dicho acuerdo.

La propuesta concede a Israel buena parte de sus históricas aspiraciones, mientras que ofrece a las autoridades palestinas una hoja de ruta hacia el Estado propio sujeta tantos condicionantes que lo hacen improbable.

“Presidente Abbas, si aceptan este camino hacia la paz, Estados Unidos y otros muchos países estaremos allí para ayudarles”, dijo Trump desde la Casa Blanca, tras admitir que su Administración había sido muy favorable a Israel y asegurar que ahora deseaba que fuera “muy buena también para los palestinos”.

Para el presidente, este plan tan ambicioso constituye una suerte de colofón a sus últimos movimientos en política exterior. Por el momento ha logrado que el Congreso apruebe la reformulación del acuerdo comercial con México y Canadá, ha firmado un principio de acuerdo con China para dejar atrás la guerra comercial y ha matado a un poderoso general iraní acusado por Washington de colaboración con el terrorismo, Qasem Soleimani, sin que la operación haya desembocado, al menos hoy por hoy, en una escalada bélica.