Esta semana un grupo de migrantes provenientes de Honduras se enfrentó a la policía mexicana en su intento por ingresar a la fuerza a tierra azteca con el fin de llegar a los Estados Unidos.

El episodio tuvo lugar en el río Suchiate, donde hombres, mujeres, ancianos y niños habían pasado noches esperando poder cruzar bajo la vigilancia de la guardia fronteriza.

Tras la violencia algunos pudieron escabullirse de los controles e ingresar a México, pero hubo quienes no corrieron con la misma suerte y fueron detenidos.

Se pudo conocer que unas 100 personas fueron regresadas a San Pedro de Sula vía aérea, mientras que cerca de 150 hicieron lo propio vía terrestre.

El gobierno de México ha dicho que no permitirá la entrada de aquellas personas que pretendan usar la fuerza y no cumplan con los requisitos migratorios para ingresar al país.