Un 30% se elevó el impuesto para las exportaciones de soja, sus aceites y harinas, mientras que para el maíz y el trigo se incrementó a 12%, según lo dio a conocer el gobierno argentino este fin de semana.

La medida, que se toma en medio de la fuerte crisis económica que atraviesa el país suramericano, no fue recibida con beneplácito por parte de los productores del sector agrícola.

Esta es una de las primeras decisiones que en materia económica ha anunciado el nuevo gobierno, que además, informó que asignará un impuesto a la tasa del dólar que se use para compras en el exterior, fines turísticos y pagos de servicios contratados en el extranjero y cancelados en divisa norteamericana.

Otro asunto pendiente que tiene en la agenda el gobierno de Alberto Fernández es la negociación de la deuda con el Fondo Monetrio Internacional.