Aquel 23 de enero de este año a ningún venezolano se le hubiese cruzado por la mente que el 2019 pudiese llegar a su final de esta forma. Han sido doce largos meses de ambivalencia, donde en el ciudadano conviven la esperanza de un futuro promisorio y, al mismo tiempo, la decepción por verdades incuestionables que manchan la imagen de la dirigencia política, que tiene en su manos la mayor responsabilidad del destino del país.

Jorge Jraissati, es presidente de Venezuelan Alliance, una organización internacional con la que se ha dedicado a recorrer distintas universidades, instituciones y lugares del mundo, para relatar la tragedia que viven los venezolanos. Sus charlas han llegado prestigiosas instituciones educativas como la Universidad de Cambridge y la Universidad de Harvard. Jraissati asegura que es necesario crear vínculos y conexiones que fortalezcan la ayuda internacional que requiere Venezuela y su diáspora.

“El país que yo quiero es uno donde no pensemos que un político es el único que nos puede sacar adelante. Un país donde no veamos al petróleo como el único recurso que nos permitirá avanzar. La verdadera herramienta para avanzar son las capacidades de las personas. En Venezuela no hemos logrado salir de este problema, no porque la gente no quiera, lo que pasa es que los políticos no han logrado canalizar una salida”, asegura Jraissati. 

Los venezolanos, desde lo que les compete como ciudadanos, han hecho todo lo que está en sus manos para lograr un cambio en el país, es decir; han manifestado, acuden a las convocatorias a marchas, incluso hay quienes han perdido la vida ¿Crees que se le puede seguir pidiendo más entrega y sacrificio a la gente?

Yo reivindico el trabajo que hemos hecho los venezolanos en materia de protestas y presión ciudadana. Los años 2014 y 2017 fueron muy fuertes. No creo que se deban sacrificar más venezolanos en manifestaciones, pero sí creo que debemos movilizarnos de otras maneras. 

Es lamentable como, de dos años para acá, la oposición no ha estado a la altura. La gente tiene una ilusión y los políticos tienen intereses, ese es el mayor problema que yo veo. Hay políticos que, en apariencia, no entienden que la sociedad demanda un cambio y que el país se puede perder más rápido de lo que pensamos. Pareciera que la dirigencia política no está acompañando la frustración y los problemas de la gente.

Si el enfoque de los políticos se mantiene en pelearse entre ellos, entonces no vamos a sacar a Maduro del poder. Los esfuerzos deben concentrarse en eso, para luego ir por el rescate de las instituciones, que es un trabajo arduo, pero el más importante. Todos queremos un país donde exista libertad económica, libertad política, respeto a los derechos humanos, respeto a la propiedad privada. 

Al venezolano le han robado la oportunidad de ejercer su ciudadanía, es decir; entre tanta carestía de alimentos y medicina, detrimento de los servicios públicos y falta de medios de transporte, la gente invierte mucho tiempo en resolver su cotidianidad y no le queda oportunidad de hacer valer sus derechos, manifestar o reclamar mejoras ¿Consideras que la sociedad pudiese llegar a un punto de renunciar y resignarse?

El espíritu de libertad y el deseo de tener un mejor país lo tenemos todos los venezolanos, por eso a principios de este año millones de personas salieron a las calles a manifestarse. Yo creo que los ciudadanos no se han resignado ni se resignarán. 

Cada vez que a la gente se le presenta una agenda política clara y seria, la gente ha dado la talla. Ahora el gran reto de Venezuela está en las manos de la dirigencia política, que debe canalizar todo el apoyo nacional e internacional y materializar un cambio. La gente ha dado mucho y creo que cuando se le presente un proyecto claro y conciso lo respaldará.

Eres partidario, y así lo has hecho saber en tus discursos y publicaciones en redes sociales, del prevalecimiento del debate de las ideas sobre la barbarie ¿Cómo rescatar la importancia del diálogo cuando esta palabra está tan desprestigiada en Venezuela?

En la política se debe debatir, conversar y llegar a consensos. La política se trata de contraponer tus ideas a otras, convencer la gente que piensa distinto y trazar puentes para acercarte a ellas. Mediante la palabra, la empatía y el debate sano de las ideas se pueden llegar a tener, por ejemplo, mejores condiciones laborales, propuestas económicas, entre otras cosas. 

En nuestro país la polarización trajo consigo a la barbarie. Yo creo que ese fue el peor legado de Chávez. Yo recuerdo que Chávez en sus alocuciones en televisión decía que si no estabas con él, entonces eras un apátrida; esto definitivamente es contrario al espíritu democrático, porque en la democracia se convive con diferencias y se dirimen debatiendo y conversando, de lo contrario entonces la política termina siendo una barbarie. 

Un país serio y responsable debe ser capaz de entender sus diferencias. El debate de las ideas es la expresión máxima de la democracia. 

Has dicho en una oportunidad que dar el voto a candidatos promotores de resentimiento traerá más atraso a la región. Chávez llegó al poder por un voto resentido y en Latinoamérica hemos visto cómo estos candidatos han sido votados por millones de personas ¿Cómo crees que el elector en nuestros países puede elegir sin dejarse arrastrar por el resentimiento?

La desigualdad, la pobreza, la inestabilidad económica y otros factores, han hecho que Latinoamérica sea un caldo de cultivo para populistas y promotores del resentimiento. Yo siento que nosotros debemos entender que somos dueños de nuestro destino y que no podemos depender de ningún político. Somos nosotros los que podemos definir el rumbo de nuestra vida. Cuando entendamos eso entonces dejaremos de ser tan vulnerables ante populistas y promotores del odio. 

Lograr entender esto es un verdadero reto. Es un reto que tenemos los que creemos en la libertad y creemos que el cambio está en cada persona. En Venezuela, afortunadamente, nos hemos dado cuenta lo horrible que es dejarse seducir por populistas. 

¿Cómo evalúas el desempeño de Juan Guaidó y cómo percibes el curso que han tomado los acontecimientos, desde la euforia de enero hasta el escándalo de corrupción que salió a la luz hace pocos días?

Lo que ocurre en la Asamblea Nacional es una vergüenza, que existan diputados que se vendan y no entiendan el compromiso que significa estar en el Parlamento es grave. Cualquier caso de corrupción es traición a la patria, porque todo el dinero malversado se puede invertir para aliviar la crisis que vivimos hoy.

Yo sigo confiando en Juan Guaido y en el gobierno interino. Creo en ellos y sé que vamos a salir adelante porque hay gente que está trabajando día y noche en el gobierno interino por una mejor Venezuela. Yo no gasto ni un segundo criticando a alguien que esté dentro de la oposición, porque creo que hay que enfocarse en salir de Maduro y generar proyectos para mejorar la calidad de vida de la gente.

Es momento de dejar la desunión y trabajar por el cambio. Los venezolanos hemos asumido este reto y ahora los políticos también deben asumirlo.