Los treinta casos fueron detectados en el Reino Unido, donde a pesar de presentarse estos efectos en los vacunados, la Agencia Reguladora de Medicinas y Cuidados para la Salud (MHRA, en inglés) insistió en que los riesgos asociados a estos coágulos son muy pequeños y que la población debería aceptar la vacuna cuando sea ofrecida por la Sanidad.

De todos los casos, 22 corresponden a trombos cerebrales venosos y 8 a otros problemas relacionados con la coagulación de sangre con bajas plaquetas.

Países como Alemania han decidido suspender el uso de AstraZeneca para las personas menores de 60 años ante el temor de un posible vínculo con coágulos.